Portada de CYNTHIA

CYNTHIA

Cynthia María Bernadette

José Jesús Villa Pelayo

1995Nadja Editores individualesEspañolTapa blanda

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Sinopsis

*Cynthia* (1995), del poeta venezolano José Jesús Villa Pelayo, es un acontecimiento poético singular dentro de la lírica contemporánea en lengua castellana. Concebido y escrito en la década de los noventa, el libro opera como un palimpsesto temporal e iniciático de rigurosa exactitud matemática. El poemario sitúa su drama lírico en el asedio histórico de la ciudadela de Carcasona en agosto de 1209, durante la Cruzada Albigense, transmutando la geografía provenzal en el mapa geométrico de un Gambito de Dama ajedrecístico. A través de un coro de voces y personajes descarnados —la doncella cátara Cynthia María Bernadette (la Dama Negra), el maestro abdicado Rimbaut de Vallespir (el Alfil), el trovador-guerrero Don Arnaut de Perpiñán (el Caballo), la dama cortés Beatriz de Béziers, el escudero Peire y la frialdad dogmática del sitiador Simón de Montfort (el Rey Blanco)—, Villa Pelayo no busca una mera recreación filológica del s. XIII. Al contrario, el autor inyecta deliberadamente en el mazo lírico términos conceptuales, industriales y filosóficos propios del fin del siglo XX (*metarrelatos, linotipos, asfalto, tances, craqueo, pentimentos*). Esta hibridación se consolida con la traducción de los textos a una lengua de oc intencionalmente herida, simulando la mirada de un poeta que manipula léxicos arcaicos sin purismos escolásticos. El libro es, en última instancia, una elegía sobre la caída del espíritu frente a la fuerza aritmética de los imperios, un canto donde el silencio es el verdadero triunfo, escrito en español y en lengua occitana, un provenzal mezclado con palabras en francés, galicismos o híbridas oc/oïl, una variante del bilingüísmo que brillntemente desarrolla en su poemario Mariana de Coimbra y, posteriormente, en Maraclea de Seforis, las tres damas medievales de José Jesús Villa Pelayi. El primer elemento que sacude al lector de *Cynthia* es su implacable sumisión a una estructura binaria y geométrica. El libro no fluye por inspiración caótica; se edifica. Sus 96 casillas imitan el orden de un tratado de ajedrez profundo e irreversible. Cada poema es una jugada anotada; cada texto en español exige la réplica inmediata de su espejo en la lengua herida de oc/oïl. Esta simetría binaria evoca el dualismo radical de la teología cátara que fundamenta la resistencia de la Cité: el choque irreconciliable entre el *Plérome* del espíritu puro y el infierno de la materia creado por el Demiurgo. En esta cartografía, la geografía se espiritualiza y los personajes abandonan su condición humana para volverse piezas metafísicas en Yesod. Cynthia, como la Dama Negra o la Shejiná oculta entre candiles, custodia la Casa de Abraham en la columna B; Don Arnaut es la intuición poética apostada con el acero seco en la *Porte de Narbonne*; y Maese Rimbaut encarna la diagonal sacerdotal que se quiebra y abdica de su propia fe en la *Ermita del Vacío*. Al otro lado del río de plata (el *Flum Aude*), opera la fuerza del Rey Blanco, Simón de Montfort, quien representa el dogma, la tiranía aritmética y el fuego de las catapultas que viene a talar el árbol telúrico occitano. El gran acierto estético de Villa Pelayo, que separa a *Cynthia* de cualquier intento de pastiche medievalista decimonónico, es el uso sistemático y quirúrgico del anacronismo poético, un rasgo definitivo de la literatura de los años 90. Al introducir palabras como *linotipo*, *ríos de cemento*, *muros de asfalto*, *grúas* o *metarrelatos*, el autor pulveriza la ilusión de la distancia temporal. Esta operación es puramente alquímica: el *atanor* de las palabras no transmuta metales, sino tiempo. Carcasona en 1209 es, en realidad, la trinchera desde la cual el poeta de finales del siglo XX contempla el asedio de la modernidad tardía contra el alma humana. La pérdida del *paratge* (el honor cortesano) a manos de las catapultas del norte prefigura la disolución de los horizontes líricos en el mundo contemporáneo. El texto es un palimpsesto donde la ceniza de Béziers se confunde con el hollín industrial de las metrópolis modernas. El clímax de esta operación de quiebre temporal se ejecuta magistralmente en el *Praeter Ludum IV*. Tras consumarse el Jaque Mate en la casilla f7 (el poema 79), donde el escarabajo de ojos dorados —símbolo gnóstico de la inmortalidad— y los ángeles de Perpiñán quedan suspendidos en una mesa de trabajo, el poemario se desborda hacia su espacio más extraño e indispensable: *Banderas negras sobre el Potomac*. Aquí, la Cité medieval estalla definitivamente. El asedio muta hacia un escenario bélico posmoderno en los Estados Unidos contemporáneos. La *Lafayette Square* sustituye a las lizas; los tanques y fusiles reemplazan a las ballestas; y el Potomac se convierte en la nueva frontera cósmica. La irrupción de Maese Rimbaut llorando con una bandera negra mientras salta a través del puente de Brooklyn corona la obra con una fuerza cinematográfica y desoladora. Al final, no hay testigos para el asesinato de los pájaros ciegos.

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ISBN 9789800725382Metadatos: Metadatos abiertos (Open Library, CC0/PD) · registro de origen