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Jardines sumergidos

Jorge Valdés Díaz-Vélez

129 páginas2003ColibríEspañol1a ed.

Serie o saga: As de Oros

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Sinopsis

PALABRAS A FLOTE Francisco Hernández Milenio, 2 de mayo de 2003 La poesía, mediante las palabras que convoca, suele irse con mayor frecuencia a las profundidades, que salir a la superficie para después ganar altura. Y cuando hablo de las profundidades no me refiero a lo profundo, sino a los versos de siempre con la mediocridad de siempre: aquella que no emociona, que no sacude, que le da la espalda a los sentidos sin arriesgar nada, en ningún terreno. No es el caso de Jardines sumergidos, el quinto libro de poemas de Jorge Valdés Díaz-Vélez, editado por Colibrí y la Secretaría de Cultura de Puebla. DOS Esta obra se fundamenta en el rigor y en la exigencia. El poema “Después de un largo viaje”, por ejemplo, se construye a partir de endecasílabos asonantes. Empieza con un quinteto seguido por tres cuartetos. Y su asunto tiene que ver principalmente con la soledad que se reconcentra en los climas desconocidos o bajo la regadera de un cuarto de hotel también desconocido, donde el poeta, sin duda, será atacado por ese insomnio que le es tan familiar. Aquí se consolida la lejanía de ese alguien que nos resulta indispensable y el lenguaje se transforma en el último asidero y en la concepción más pura del oxígeno. TRES El soneto llamado “Nox” es notable también. Redondo, musical, paisajístico, nos presenta al escritor como lo que es o como lo que debiera ser: el testigo, el observador, el cronista que nos hace abrir los ojos para ver el color de las nubes, el polen y las estrellas que transporta el viento y un concepto en el que nunca había reparado: el mar en continua rotación como lo que es: un planeta de agua salada. Estos son los últimos versos del poema: Anochece. Parte del día sin dolor aparente ni alegría. Cuántas veces he oído este paisaje mudar a voluntad frente al oleaje del alba o del ocaso. Ya está oscuro el mundo. Están la noche y el futuro. CUATRO En cuanto a la malicia y el sentido del humor, una prueba clarísima es “Las flores del Mall”. Por el texto transitan muchachas endiosadas, de esas que algún día envejecerán, pero que por el momento se sienten inmortales, deseadas, intocables y que con justificada razón nos menosprecian. Son o encarnan el mal, sin saber que alguna vez existió un poeta francés llamado Charles Baudelaire y sienten que su verdadero lugar en el mundo está en esos enormes centros comerciales similares a la catedral de Notre Dame, donde la divinidad indiscutible es el consumo. Reproduzco las primeras líneas: Las jóvenes diosas, nocturnas apariciones (ropa oscura, plata quemando sus ombligos) en la cadencia de la pista, comenzarán a despintarse con la premura de los años, los problemas, quizá los hijos que no tienen aún. CINCO Si los jardines se sumergen, es porque están repletos de poesía o de nostalgia por esas ciudades que no volveremos a ver. Por eso en este libro se mencionan los aviones, las temperaturas o los diferentes rostros de Madrid, La Habana, Buenos Aires, Pompeya, Venecia o el Averno. Si los jardines se sumergen, es porque están repletos de raíces donde los sueños a menudo, florean. Por eso ahí está Jorge Luis Borges con su sombra, Kavafis con sus navegaciones espumosas, Cernuda con sus claros ventanales o Jaime Gil de Biedma con sus palpitaciones estelares. SEIS Termino con el texto titulado “Materia del relámpago”, donde el amor, con su maquillaje, su ropa interior y sus perfumes, nos llama la atención por un instante, recordándonos, quizá, lo más estimulante de la vida: Calculaste al detalle cada paso, sutil, desde hace siglos. Finalmente tu esposo está de viaje y tus pequeñas se fueron a dormir con sus abuelos. Así que ahora estás sola y con euforia, te has vuelto a maquillar y te has vestido de negro riguroso y perfumado tu mínima porción de lencería. Estás temblando, te dices, pero nada te hará volver atrás. Miras tu imagen alzada en los tacones, desafiante. Tú y la noche son jóvenes y hermosas Como una tempestad que se aproxima. . EL CRECIMIENTO DE LA TARDE Hugo Gutiérrez Vega La Jornada Semanal, 15 de junio de 2003 Bajo la piel de las cosas más cotidianas se agitan los emblemas del mundo y de la vida. El poema los hace palpables y, en un acto de pura milagrería, los regresa a su misterio y el poeta se agazapa para cazar otro momento revelador. Por eso, lo que entrega son fragmentos de una biografía (Ungaretti dixit), trasuntos “de los hornos donde el sol se incuba” (lo dice nuestro Rubén nacional) y la maravilla de un cuerpo desnudo en la ceremonia de secar y de peinar su cabello en el interminable espacio del baño (Jorge Valdés Díaz-Vélez nos lo cuenta). De esta manera, la poesía cumple sus ritos y sirve a lo humano. De esta manera, la poesía hace palpables los momentos de magia pura que laten en el fondo de los momentos sencillos, los ademanes conocidos, las emocionantes ceremonias de cada despertar, de cada atardecida o de cada noche cerrada en la cual la única luz que salva y redime es la del amor, la de la

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ISBN 9789685062510Metadatos: Metadatos abiertos (Open Library, CC0/PD) · registro de origen