Portada de Los Alebrijes

Los Alebrijes

Jorge Valdés Díaz-Vélez

91 páginas2007Ediciones HiperiónEspañol

Serie o saga: Poesía Hiperión -- 553

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Sinopsis

POR NOSOTROS O EL MAR Raúl Rivero El Mundo (España), 2 de junio de 2007 Los poemas que sostienen el techo y las paredes, las mesas, los alcoholes, la barra de madera, los delirios, el muestrario de asiduos del bar Los Alebrijes, le diseñan al poeta mexicano Jorge Valdés Díaz-Vélez una morada alta y segura para que él se quede solo en el paisaje americano con la copa en alto. Ese bar, ese libro con nombre de animal imaginario, es un homenaje a la imaginación y a la fantasía de un escritor que se adentra en una etapa de consagración después de muchos años de trabajos, sumisión y fervor a una obra poética que ha separado su nombre de la cuadrilla. De la bandada de ilusos que comienza unida un único camino, pero no abandona nunca la búsqueda de trillos individuales. Los Alebrijes, el cuaderno que acaba de publicar Hiperión y que recibió este año el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández, inaugura una plaza que le permite al poeta sentar a una mesa a todos sus fantasmas. Puede recomponer, a su manera, episodios del pasado. Beber en el mismo sitio donde Pedro Páramo se despidió -a puro mezcal y café negro- de Hamlet y otros gallos antes de salir al galope hacia Comala. Allí, es justo y está bien visto compadecer o amar a la cantinera prodigiosa que se llama Betsabé y se lleva a la cama (y después a la ducha) a los clientes que no pueden superar el test de la alcoholemia. El libro es un sitio por el que pasan, se presentan o sobrevuelan desde Malcolm Lowry hasta Drumond de Andrade. Un bar inasible en el que otros personajes y hombres sencillos y mortales, borrachos y rufianes, fracasados y estrellas, aparecen, pudieran aparecer, disfrazados, disimulados en historias o canciones, frente a vodkas, tequilas, whiskys, rones, sangrías y otros cócteles molotov. Jorge Valdés Díaz-Vélez encuentra el misterio en estos poemas. Lo ve enseguida porque no lo busca, no se propone hallar ni ocultar nada. El poeta cuenta la verdadera vida que debe ser la que uno sueña. De ninguna manera la real que todos tenemos que vivir. El quita matorrales y despeja el humo para que veamos en Los Alebrijes lo que queramos ver al margen de la escena que está escrita. Leemos poesía hecha por un hombre que sabe dibujar a mano cada palabra. Unos versos donde no sobra ni una sílaba, cadenciosos y perfectos pero con el recurso del sobresalto o del asombro. El poeta nació en Torreón, Coahuila, en 1955. Reunió, hace dos años, sus poemas escritos entre 1988 y 2005 en una antología titulada Tiempo fuera. Sus libros más conocidos son Voz temporal, Aguas territoriales, Cuerpo cierto, La puerta giratoria, Jardines sumergidos y Cámara negra. Aquí dejo unos versos del largo brindis final que se escucha al fondo del bar. Los invitados han descorchado la primera botella de vino blanco: Por todo lo que alumbre la mañana./ Por Madrid en otoño./ Porque seamos los últimos en irse./ Por el año siguiente./ Por la edad que alcanzaste a pesar tuyo./Por nosotros o el mar./ Por Florencia en la piel de su abandono. . LOS ALEBRIJES, DE JORGE VALDÉS DÍAZ-VÉLEZ Juan Domingo Argüelles La Jornada Semanal, 24 de junio de 2007 En marzo del presente año, el jurado calificador del Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández-Comunidad Valenciana 2007, se reunió en Orihuela y determinó conceder el galardón al libro Los Alebrijes, del poeta mexicano Jorge Valdés Díaz-Vélez (Torreón, Coahuila, 1955). Menos de dos meses después, el espléndido libro de Díaz-Vélez ha sido publicado por Ediciones Hiperión, en su ya emblemática colección de Poesía. Los Alebrijes (Madrid, 2007) es uno de los puntos más altos de la obra lírica de este poeta que antes dio a la imprenta los libros Cuerpo cierto (1995), La puerta giratoria (1998, Premio de Poesía Aguascalientes), Jardines sumergidos (2003), Nostrum (2005) y Cámara negra (2005), entre otros. Apenas en 2006 apareció la reedición de La puerta giratoria (México, Verdehalago/Conaculta, La Centena) y en estos días ha comenzado a circular también su Poesía reunida (1998-2005) en la colección Poemas y ensayos de la unam. En Los Alebrijes, Jorge Valdés Díaz-Vélez reitera su vocación emotiva y de rigor formal en una poesía que no apuesta a la moda críptica y abstracta, sino al significado y al sentido de la vida misma, con imaginación y con absoluta exigencia de la simetría y el ritmo. Asimismo, en este libro el poeta reivindica la búsqueda de una poesía cuyo lirismo no le impide "narrar" una historia o evocar una experiencia donde coinciden lo vivido y lo leído; la naturaleza y la cultura, pues aunque el poema sea un artificio, ese artificio debe estar lleno de vida. En este libro hay ecos de los epitafios de Edgar Lee Masters, pero ni son los únicos ni tienen el propósito deliberado de la recreación. El tono narrativo de Los Alebrijes es parte de la sensibilidad de Díaz-Vélez, una sensibilidad que admite, por supuesto, un amplio conocimiento de la mejor tradición poética de todos los tiempos. En "Denominación d

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ISBN 9788475175843Metadatos: Metadatos abiertos (Open Library, CC0/PD) · registro de origen