Yo pondré la guerra
Cuba 1898, la primera guerra que se inventó la prensa
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Sinopsis
Manuel Leguineche ofrece en *Yo pondré la guerra* una visión totalmente nueva e inédita de la guerra de Cuba. Un punto de vista que tiene por eje la vida, manipulaciones y excesos del magnatee de la prensa William Randolph Hearst. De él Orson Welles hizo un crudo ertrato en *Ciudadano Kane*, y el propio Hearst trató de prohibir la película. En 1898 encontró en los conflictos independentistas de Cuba un filón de noticias por inventarse, y de paso situar a EE. UU. como el nuevo imperio. En este libro Leguineche demuestra nuevamente una gran habilidad para mezclar perspectivas contrapuestas. Así, en el estallido de la libertad en Cuba, en 1898, coincidieron los intereses de la prensa norteamericana, marcada por la rivalidad entre los periódicos de Hearst y de Pulitzer, creadores ambos del amarillismo; las aventuras de los primeros corresponsales de guerra de la historia, más combatientes que periodistas; y el drama de los españoles que lucharon en la miseria y el abandono en la última colonia de España. Mas por encima de todo ello sobrevuela la megalómana figura de William Randolph Hearst, autor de la frase que da título a este libro, un hombre enigmático, escondido siempre detrás de su inmensa sombra. El hombre que puso una guerra donde ni siquiera había una noticia.
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