Portada de Licantropía

Licantropía

Angel Zuaznabar

57 páginas2005Plural EditoresEspañol1. ed.

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Sinopsis

SOLSTICIO AL AMANECER es el agua que se anuda en mi mano y se escapa entre mis dedos puedo, sin querer, aplastarla acariciándome las plumas de las manos aunque la actitud no sea de vuelo ni la infancia de un transeúnte llevo la muerte ante la intermitencia de los días, en especial de éste que me invita a recorrerla pleno sin esquinas ni suaves esponsorios nada me ata al mundo sino la ausencia permanente de los días mañana esa palabra frágil e intransitable será el inenarrable hoy el viento que quiero alisar las nubes satinadas con la lluvia húmeda los párpados son el poniente entrecerrado donde se dibuja todo es el agua, nieve líquida, vapor frío, lagrimas de no se dónde camino agazapado entre las trasluces que enmarcan tu perfil donde cada maniobra ondulante puede robar el rubor de la noche es el rumor que inventa todos los sonidos donde cabrán tus palabras para darle un aire que siendo un sueño simule ser una serpiente clara en la garganta profunda y oscura donde los rupestres pájaros habitaban los árboles coposos abriendo recovecos en el aire transparente quien pudiera llamar ventisquero de miel a esa boca llena de besos naufragio de vida a esa porción de muchedumbre que no eres y no sé qué decirle a esa montaña azul allí en las grises peñas apretar el gatillo detrás de la tormenta, darle humedad a la tierra aislar la tenue sombra que cobija un caminar por las sendas ser la impermeable y azarosa inquietud donde todo llueve hacia dentro venir sin retraso al amanecer del que no formas parte ni eres pasajero liviano zarcillo del aire, sonrisa del viento, pasadizo quebrado al sol ARCÁNGEL presiento un atisbo de ternura en el giro de tus ojos que pasea la luna como a un río claro e infinito es esa la sonrisa que abraza a la brisa delgada y con ella, sin querer, a quien se acerca y la toma ángel a quien el sempiterno amor de sus hijas ha desterrado con caricias toda forma de olvido aquella penosa pena tornada en frescas flores esa nostalgia vestida de canciones serenas te nombran de súbito como si apenas hubieras traspasado el quicio hace apenas unos segundos como si tu sombra clara haya adelgazado las puertas como si el tiempo roto sólo fuera un amalgama de paz, presencia eterna y apaciguada en el instante ángel cristalino que iluminaste fresca mi niñez reconozco tu voz allá donde mi alma plácida se baña de luz, de inenarrable alegría por lo desconocido ese vacío que dejaste se pobló de infinitos jardines de la fragancia indudable de todos los amaneceres no te mueves, apenas se detiene tu sombra clara camina y vuela circular por todos los rincones la noche que debiera terminar en un quieto silencio apenas despierta niña en el árbol del patio verde ángel sin vejez ni huellas, devasta todos mis temores haz florecer mis silencios de modo que no existan en el tiempo ninguno de esos cayados llamados huesos blancos como las nubes, sesgados como las huellas sonríe otra vez y deja correr el agua por los dedos para que al inundar tu voz en la distancia, llueva esa elegancia serena y ese aire compartido que camina por estas calles polvorientas que invade los rincones rumorosos que ya no hablan sino es contigo ángel bajo la vista y al cerrar los ojos te veo adorado hombre, padre de mi madre guardián de mi casa, caricia nuestra espejo invisible donde no veo sino luces cuyas letras acarician toda mirada triste TIERRA NIÑA niña, tu voz se recuesta en las hojas, a mi lado yo de ti, ni sombra quieta mis bordes resbalaban oculto de perfil en la sonrisa pegada a las flores como la luz liquida se recuesta en el camino a beber el agua que se le ofrece en el cierzo; conversar con lo transparente de los desamparos levantar las manos abiertas y mirar con esperanza todo lo que está arriba y está de abajo encima hallar un nido habitado por las nubes acuareladas de rojo escarlata y márgenes de azul cobalto que emerge como un hielo candente trozado en hilos tan delgados que no se siente su lluvia niña, cada paso que das por el sendero pedregoso ¿debo imaginarte como un arcoiris revoloteante? o simplemente sonreír y mirar el horizonte gris espuma o arena simulando ser un rocío claro ¿a donde se dirige esa ave sumergida en el agua? que repta acariciadora por la arcilla salpicada que ruge suavemente como un felino aletargado que crece con lentitud de árbol en los intersticios del aire, mariposa en cautiverio cuyas alas de seda pulverizadas en la lluvia tiñen de nácar la humedad alada, arrebozada en la niebla, da sesgo a las montañas niña, si existieras, debieras de ser el portal de todo TODA PIEL Esa piel que te cubre es un completo mapa de la vida cada uno de sus detalles, visibles o invisibles está escrito en alguno de sus recovecos todo cupo en ella y todo cabe en sus tersuras y en sus pliegues nada se oculta sino una sombra carece de bordes y nada sonará en su permeabilidad respirando por sus cientos de miles de orificios invisibles acepta cualquier atuendo, disfraz o disimulo, habla por si mism

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ISBN 9789990563412Metadatos: Metadatos abiertos (Open Library, CC0/PD) · registro de origen