
Cómo acercar la lectura a un adolescente sin pelearte
Prohibir, obligar y sermonear no funciona. Qué sí funciona para que un adolescente lea por gusto, según lo que cuentan docentes y familias.
Administrador · · 3 min de lectura · Actualizado el
Si tienes un adolescente en casa (o en clase) y quieres que lea, probablemente has probado ya las armas clásicas: «apaga eso y coge un libro», «a tu edad yo leía mucho», el castigo con lectura obligatoria. Y probablemente han fracasado. No porque tus intenciones sean malas, sino porque a esa edad lo que se impone se rechaza casi por defecto. Aquí van ideas que funcionan mejor.
(Una nota previa: readmunity, por ahora, es una comunidad para adultos. Este artículo es para familias y docentes que quieren ayudar a un adolescente, no una invitación a que se registren.)
Primero, un dato tranquilizador
Los jóvenes sí leen. Según el último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros, en torno al 75 % de los jóvenes de entre 14 y 24 años dice leer en su tiempo libre. Lo que cambia es qué leen y cómo: mucha fantasía, novela romántica, cómic y manga, textos que descubren por redes sociales. Si das por hecho que «no leen», quizá no estés mirando donde lo hacen.

Lo que no funciona
- Obligar a leer «lo que debería». Los clásicos impuestos son la forma más rápida de que lo asocien al aburrimiento.
- Despreciar sus lecturas. «Eso no es leer de verdad» cierra la puerta al instante.
- Convertirlo en un castigo o en una moneda de cambio. «Si lees te dejo el móvil» enseña que leer es un peaje.
- Preguntar cada semana si va por el capítulo tres. El control mata el placer.
Lo que sí funciona
1. Deja que elija
Lo primero es la autonomía. Que escoja su libro, aunque sea manga, aunque sea una saga que no te convence. Lo que importa es la costumbre; la calidad llega después.
2. Sé un ejemplo sin sermones
Que te vean leer, y disfrutar. Y que te oigan comentar lo que lees, sin darle una lección. El modelado funciona más que las órdenes.
3. Haz que el libro esté a mano
Libros por casa, en el salón, en el coche. Una biblioteca cercana ayuda mucho. No hace falta que los lea todos, basta con que existan.
4. Conecta con lo que ya le gusta
Si ve una serie, hay un libro detrás. Si juega a un videojuego, hay novelas ambientadas ahí. Si le interesa el espacio, el terror o los deportes, existe un libro para eso. En las adaptaciones audiovisuales tienes un puente natural (hablamos de ello en leer antes o después de la pantalla).
5. Prueba otros formatos
Audiolibros, cómics, novelas gráficas, libros de relatos cortos. Cuenta todo. Para algunos, un audiolibro es la puerta de entrada; para otros, un cómic. Hablamos de formatos en papel, e-reader o audiolibro.
6. Lectura compartida, sin examen
Leer el mismo libro que él o ella y comentarlo, sin evaluar. O leer en voz alta un capítulo cuando hay tiempo. Muchos adolescentes disfrutan esto más de lo que admiten.
7. Cuenta con los libros cortos
Un libro de menos de 200 páginas es un logro asumible. Terminar uno da confianza para el siguiente.
Algunos libros que suelen gustar (con matices)
Cada adolescente es distinto, pero estos funcionan con frecuencia: El principito para los más jóvenes; Rebelión en la granja para quien quiere algo afilado y corto; Fahrenheit 451 para los que les gusta la ciencia ficción; Frankenstein para los que buscan terror clásico. Pero lo más importante: que lo elija él.
Qué hacer si de verdad no quiere
A veces hay etapas en que no lee, y nada cambia eso. No es una tragedia. Muchos lectores adultos pasaron años sin leer por placer y volvieron. Mantén la puerta abierta sin presión: un libro en la mesa, una conversación de vez en cuando, y paciencia.
Para recordar
- Autonomía antes que obligación.
- Ejemplo antes que sermón.
- Variedad de formatos y de géneros.
- Constancia sin presión.


